«Soy española, periodista, musulmana y uso burkini… ¿y qué?»

Amanda Figueras

Amanda Figueras cumple 39 años la próxima semana. Hace tres meses nació, en Madrid, Martín, su primer hijo. Es periodista y está casada con un chico extranjero. Hasta aquí un retrato normal de una mujer de su edad. Aquí la diferencia: Amanda también es musulmana, pertenece a una asociación que lucha por los derechos de las mujeres en el islam, se casó con un egipcio, lleva velo y usa ‘burkini’, “bañador largo”, como ella quiere precisar. Amanda habla con El Confidencial de cómo se hizo musulmana y sobre el uso de esta polémica prenda que el pasado fin de semana exhibió en su muro de Facebook en una playa de Egipto.

La periodista no es una “conversa”. No estaba bautizada ni practicaba ninguna religión. Sus padres, españoles, no eran religiosos. “Ni mi padre ni mi madre me guiaron en cuanto a religión en casa, aunque como española por supuesto que el contexto siempre ha sido católico: las vacaciones escolares, la fiestas y celebraciones como la Navidad y la Semana Santa”, apunta. “Yo pensaba que era atea, una atea que cada noche daba las gracias ‘a la vida’ por ser generosa conmigo, incluso en los malos momentos, porque sabía que podía ser peor”.

Á. MARTÍNEZ

Califica como “muy preocupante” la islamofobia que crece en España. Según la Plataforma Ciudadana contra la Islamofobia (PCI), los incidentes relacionados con este fenómeno se duplicaron en España en 2016 con respecto al año anterior y superaron el medio millar. Y además alrededor de la mitad de los españoles tienen una percepción negativa de los musulmanes.

Los ‘noes’ del Islam

Amanda decidió reconocerse como musulmana tras conocer en qué consistía la religión por motivos profesionales, cuando trabajaba en la sección de última hora de elmundo.es. “Antes de empezar a leer sobre el Islam, no sabía casi nada. Mi conocimiento era como el de la media, sólo sabía sobre los noes: no al alcohol, no al cerdo, no a las relaciones sexuales fuera del matrimonio. Después fui dándome cuenta de que había mucho más allá de eso y de que lo poco, aparte de aquello que sabía, era en su mayoría falso”.

ILYA TOPPER. ESTAMBUL

Muchas de las cosas que aprendía del Islam, argumenta, ya formaban parte de ella. También tenía que ir luchando contra sus propios prejuicios. “¡Pero cómo vas a ser tú musulmana, tú!”. Eran tiempos que compaginaba dos mundos. Fines de semana de discoteca y mezquita, donde empezó a aprender árabe. “Al final di el paso de aceptar mi Islam y años después lo hice público”.

No tiene fijada una fecha en la que se hizo musulmana. Fue más bien un proceso. Hizo oficialmente la ‘shahada’ (profesión de fe) para poder visitar La Meca durante un viaje a Arabia Saudí donde fue, junto a Marruecos y Jordania, en la primavera de 2012 como becaria del programa Alianza de las Civilizaciones de la ONU (una de las 12 personas seleccionadas en Estados Unidos y Europa). Así contó el viaje: ‘Dentro del corazón de La Meca’.

Como miembro del Foro Abraham de diálogo Interreligioso y de Red Musulmanas trabaja “por los derechos de las mujeres y las musulmanas en particular” y recuerda que está contemplado el divorcio y la necesidad de estar “satisfechas sexualmente”. “Rezamos cinco veces al día para poder recordar la importancia del creador. Tenemos muy presente la brevedad de esta vida terrenal y se nos anima a los musulmames y las musulmanas a disfrutar de los placeres, también y explícitamente del sexo, siempre sin olvidar que la siguiente será la eterna”.

«Siempre hablamos del velo, pero para nosotros nunca es un tema principal y se usa como un elemento discriminatorio»

En una entrevista en Córdoba TV ha destacado que esta red se creó hace siete años “en el contexto del feminismo islámico”. Intentamos luchar contra los prejuicios que hay con los musulmanes y musulmanas en particular. “Se tiende a decir que estamos recluidas y no es cierto. Queríamos poner en valor nuestras capacidades. Casi todas las noticias que salen son negativas y se obvia el hecho religioso. Siempre hablamos del velo, pero para nosotros nunca es un tema principal y se usa como un elemento discriminatorio”, dijo la periodista en el programa ‘Nosotras’ de la cadena, donde admitió que dentro de la comunidad islámica “hay gente que piensa que el velo es obligatorio”. Y explicó: “El velo no sólo es religioso, sino identitario, tengo derecho a elegir qué me pongo. Es un elemento de identidad y no tenemos por qué renunciar. Y no es elemento de opresión”.

Amanda no entiende cómo los medios de comunicación se ocupan “casi exclusivamente” de la vestimenta de las musulmanas. “No nos llaman para entrevistarnos cuando denunciamos que se nos ha insultado, o agredido o que somos discriminadas en el trabajo por ser musulmanas, por ejemplo. Eso no parece que sea interesante, quizás porque no da tanto pie a lanzar proclamas islamófobas como hablar del velo o del bañador largo y aprovechar para insistir en que los musulmanes son unos retrasados retrógrados cuyas mujeres están oprimidas y que no encajan en esta España nuestra. Hay quien cree de esta manera se pueden describir a los más de 1.700 millones de musulmanes que hay en el mundo. Y se quedan tan a gusto”.

Contra el ‘burkini’ obligatorio

Vuelta al ‘burkini’. Insiste en que “todos” deberíamos llamarlo bañador largo. “Es simplemente un bañador, de tela de bañador, pero con más tela que un bañador. Al usar el término ‘burkini’, que viene de ‘burka’, estamos asemejándolo a esa prenda que sí era un símbolo de opresión talibán que lo impuso por fuerza. El bañador largo no tiene nada que ver con eso. Y si en algún caso una mujer es obligada a llevarlo, yo me posiciono totalmente en contra de eso”.

Amanda se ha topado muchas veces con la pregunta: “Cuando en vuestros países pueda ir en bikini aquí podréis ir en ‘burkini’”. “Cuántos problemas en una sola frase”, expone. “En primer lugar, se asume que los musulmanes son de fuera, no españoles, lo cual es obviar una enorme realidad. Segundo, no es cierto y, aunque lo fuera, yo siempre digo que el hecho de que los otros lo hagan mal no me da derecho a mi a hacerlo peor. Creo además que hasta es bueno para protegerse del sol”.

Amanda Figueras, con su 'burkini' en una playa de Egipto.

Amanda Figueras, con su ‘burkini’ en una playa de Egipto.

Algunas veces ha pensado que llegará un día en el que el ‘burkini’ se ponga de moda. “Cada vez se usan más camisetas para proteger a los niños del sol, ¿a qué edad empieza a verse mal que estemos tapadas? ¿Cuándo somos mujeres? ¿Por qué está bien que una niña lleve una camiseta para que no le dé el sol y yo no puedo hacer lo mismo? No lo entiendo más que si se trata de odio hacia los musulmanes…”

Á. MARTÍNEZ

Para la becaria de la ONU, los “argumentos en contra de bañador largo no se sostienen de ninguna manera a no ser que aceptemos cosas como que sólo hay una manera de entender el mundo y la de los demás las prohibimos. Por ejemplo, dicen que es antihigiénico cuando en realidad es sólo un bañador y el pelo va cubierto, tal como piden que se haga en muchas piscinas… creo que es peor llenar el agua de protector solar”.

Me llama la atención, por cierto, que el tema del velo y el bañador largo acaparen más atención que los asesinatos por terrorismo de género

“Dicen que les molesta porque nos ven oprimidas pero… ¿se han parado a preguntarnos a nosotras? Creo que esas personas hacen lo que critican: nos roban la voz y piensan por nosotras. ¿Sólo les molesta esta ‘opresión’ pero cuando las estadísticas dicen que somos discriminadas por ser musulmanas entonces no hacen nada? Creo que esas personas disfrazan su islamofobia en una falsa preocupación por nosotras. Y me llama la atención, por cierto, que el tema del velo y el bañador largo acaparen más atención que los asesinatos por terrorismo de género (mal llamada violencia doméstica)”.

Falsos mitos

Asegura que en el Islam “todo tiene una explicación”. “Es cierto”, detalla, “que no debemos beber alcohol ni comer cerdo, por ejemplo, porque son perjudiciales para nosotros, pero hay muchos falsos mitos”. Laure Rodríguez Quiroga, compañera de Amanda en Red Musulmanas, ha escrito un libro titulado precisamente ‘Falsos mitos de la mujer en el islam’ (Almuzara, 2017). A saber: en el Islam la mujer “no es menos que el hombre ni está subyugada a él, tampoco es verdad que heredemos menos o que nuestro testimonio valga la mitad que el de un hombre”.

ÁNGEL MARTÍNEZ

Más: “Por supuesto tampoco el Corán dice que hay que pegar a las esposas que no obedezcan o ni nada por el estilo pese a lo que se puede leer en algunas traducciones erradas. El profeta Muhammad (que no Mahoma), quien es nuestro mejor ejemplo, nunca jamás pegó a una mujer y en su discurso de despedida antes de morir instó encarecidamente a los musulmanes a tratar bien a las mujeres. Dijo que el mejor de entre ellos era quien mejor tratar a su mujer. Por cierto, un simple cálculo desmonta el mito de que el Profeta se casó con una niña pequeña… que es otra de las cosas que se utilizan para atacarnos”.

Ahora, explica, aprecia “la magnificencia de las pequeñas cosas”, como la necesidad de esforzarse por tratar bien a nuestros padres o el respeto profundo por todos los seres vivos. Cuando daba las gracias a la vida me dirigía a ‘Allah’ y que lo que decía era ‘Alhamdulillah’ (gracias a ‘Allah’). Por cierto que la traducción de ‘Allah’ por Dios, que yo misma uso a veces, no es correcta puesto que la palabra dios tiene número y género, pero ‘Allah’ no”.

Ella no se considera un ejemplo de musulmana. Pero si fuera un ejemplo sería en mostrar algo que quiere expresar en una frase que ayer mismo leyó en el blog ‘Andressolo’: “Los musulmanes son como tú, pero musulmanes”. Amanda, como madre, enseñará el Islam a su hijo Martin. “Como toda madre quiero lo mejor para mi hijo, pero no hay coacciones con la religión. En materia de fe él tendrá que decidir qué camino tomar”.